La versión positiva de la pereza (¡Reto!)

Por naturaleza, el ser humano sigue la ley del mínimo esfuerzo. Cuando tenemos que elegir entre dos posibilidades, como norma general vamos a escoger la que suponga menos cantidad de trabajo.

Nuestro cerebro busca lo fácil

Nuestro cerebro busca lo fácil, y por eso no nos cuesta adquirir hábitos negativos. Desafortunadamente esto no ocurre con los hábitos positivos, porque para construirlos necesitamos mayor cantidad de energía, y cuanta mayor sea la energía que vamos a necesitar, menor será la posibilidad de llevar a cabo nuestras acciones.

Por ejemplo, entre trabajar en nuestro proyecto o ver televisión, elegimos ver televisión porque para nuestro cerebro es una tarea más sencilla que requiere un esfuerzo mínimo (¡sólo pulsar un botón!). Desbloquear el teléfono también supone un gasto ínfimo (en menos de 5 segundos lo hemos conseguido).

Los hábitos no saludables se forman fácilmente porque los obstáculos son pocos o ninguno

Cambiar esta condición y hacer que los hábitos positivos sean más fáciles de iniciar es más sencillo de lo que parece. Esto se puede conseguir mediante la regla de los 20 segundos.

Shawn Achor en su libro “La felicidad como ventaja” cuenta que no conseguía construir el hábito de tocar la guitarra. Cuando se sentía muy motivado lo hacía unos cuantos días seguidos, pero luego dejaba de hacerlo. Hasta que un día, en lugar de guardar en su funda la guitarra y ésta en el armario, donde no la podía ver y cada vez que tenía que volver a practicar utilizaba más de 20 segundos, decidió hacer un pequeño cambio.

Compró un soporte para la guitarra y la dejó en su sala de tal manera que siempre que quería practicar la tenía disponible de inmediato. Los resultados asombrosos no tardaron en aparecer.

Tres semanas después había tocado todos los días sin excepción. El simple hecho de reducir el tiempo de preparación de más de 20 segundos a cero segundos reforzó su constancia y disciplina.

Esto podemos aplicarlo en nuestra vida. Si quieres mantener de manera consistente una rutina para transformarla en hábito haz que el tiempo de preparación y el número de pasos para realizar dicha rutina sea el mínimo posible. Lo ideal es que el tiempo de preparación sea cero. Cuanto más reduzcas el tiempo inicial más probable será que consigas mantener esa disciplina.

Disminuir ese tiempo de preparación puede ser la diferencia entre mantener un hábito o no hacerlo

Con respecto a “desinstalar” de nuestra vida hábitos negativos podemos hacer todo lo contrario y hacer de la pereza nuestra aliada utilizándola a nuestro favor. Es decir, colocar tantos obstáculos como te sea posible para que el tiempo de preparación se eleve al máximo.

Por ejemplo, si usas en exceso el móvil es porque tienes pocos obstáculos para hacerlo. Desbloquearlo requiere pocos segundos. Si tu trabajo te lo permite, procura dejar el teléfono en un lugar lejos de tu espacio, menos accesible. De esta forma te concentrarás más en tu trabajo porque para acceder a él necesitas levantarte y esto supone desconectar de lo que estás haciendo, posiblemente más de 20 segundos.

Si tu problema es que ves demasiada televisión, retira las baterías del mando y guárdalas de tal forma que cada vez que quieras conectarla vayas a tardar más de 20 segundos en conseguirlo.

Si lo que quieres es dejar de picar snacks entre horas, lo más recomendable es que no metas al enemigo en casa, no los compres. Si esto no ha sido posible, sitúalos en la parte de la despensa de menor accesibilidad, por ejemplo en el armario más alto, donde necesites una escalera para llegar, o detrás de las cacerolas, o donde necesites agacharte y retirar cosas de por medio.

Esta regla puedes aplicarla con muchas rutinas de acuerdo a tus circunstancias.

Haz que la pereza juegue a tu favor

Con esta regla puedes conseguir que tus hábitos negativos se conviertan en poco prácticos, y mantener una rutina positiva llegue a ser algo muy sencillo.

¿Te cuesta mantener la constancia para construir hábitos?

Contacta conmigo: Raquel@elpoderdequerer.com

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