Entrena el autocontrol y transforma tu vida

Todas nuestras metas a largo plazo, como transformar y mantener hábitos saludables, nos obligan a elegir de manera inteligente los caminos que nos llevan a instaurar y permanecer en dichos hábitos. Tomar siempre la decisión más acertada en nuestras acciones para no desviarnos del objetivo depende de nuestro autocontrol.

El autocontrol es una cualidad innata que juega un papel muy importante en nuestros éxitos y fracasos y va a ser determinante a la hora de llegar a transformarnos en quien queremos ser

Hace que tengamos presentes cuáles son nuestros objetivos a largo plazo y nos recuerda cuáles son las acciones que debemos tomar para permanecer en el camino hacia nuestras metas.

Elegir leer en lugar de ver televisión o elegir comida saludable frente a comida basura, son ejemplos que demuestran que nuestro autocontrol es clave para el éxito.

Tanto la parte racional del cerebro como la instintiva son determinantes para nuestro autocontrol.

Nuestro cerebro posee dos estrategias para sobrevivir:

-Instintos básicos, que nos sirvieron ancestralmente para detectar situaciones de peligro y sobrevivir a los depredadores.

-La estrategia racional, que nos permite controlar nuestros instintos primitivos y tener metas a largo plazo.

Nuestra parte instintiva o irracional, es la responsable de que sintamos deseos y tentaciones que buscan la gratificación inmediata. La parte responsable, lógica y de autocontrol es la corteza prefrontal. Ambas son fundamentales para nuestro desarrollo y funcionalidad en nuestra vida.

Beber alcohol o no dormir lo necesario reduce nuestro autocontrol

Existen situaciones que pueden producir daños temporales en el cerebro como el alcohol (estado de embriaguez) o dormir menos horas de las recomendadas. Estas situaciones hacen que nuestra corteza prefrontal pierda su capacidad racional y el autocontrol se vea seriamente disminuido. En estos momentos, tendemos a las opciones menos saludables o a jugar a videojuegos en lugar de trabajar para nuestros proyectos y objetivos.

Situaciones de estrés crónico también nos apartan de nuestros objetivos

El estrés crónico mantiene alerta de manera constante nuestra parte instintiva y favorece que caigamos en gratificaciones inmediatas. Anula gran parte de nuestra capacidad racional provocando de esta forma que las decisiones que tomemos  no sean las adecuadas para mantener nuestros hábitos saludables.

Es posible entrenar y aumentar nuestro autocontrol

La práctica regular tanto de ejercicio físico como de meditación, incluso en pequeños períodos de tiempo, puede incrementar el tamaño de nuestra corteza prefrontal y su funcionalidad, aumentando nuestra voluntad y autocontrol que favorecerá que las decisiones que tomemos tengan en cuenta nuestros objetivos a largo plazo, es decir, nos ayuda a afianzar los hábitos que queremos para nuestra vida.

Sentir culpa puede reducir nuestro autocontrol y alejarnos de nuestros objetivos

La culpa que sentimos cuando abandonamos el gimnasio, o recaemos en cualquier mal hábito del que intentábamos desprendernos, además de liberar hormonas del estrés y hacernos sentir mal, puede llevar a desenfocarnos de nuestros propósitos.

Esta es una situación vulnerable para nuestro cerebro, ya que buscará sentirse bien a toda costa y es más probable recaer en nuestro comportamiento no deseado.

Ser conscientes de que la culpa no nos ayuda y tomar la recaída como un aprendizaje hará posible que recuperemos de nuevo nuestro autocontrol.

Nuestro autocontrol puede aumentar o disminuir dependiendo de con quién nos relacionemos.

Pertenecer a un grupo donde hacer deporte y la comida saludable son hábitos predominantes, hace que la posibilidad de caer en hábitos no saludables sea mucho menor que si pertenecemos a un grupo donde lo considerado normal son hábitos como fumar, beber alcohol o frecuentar restaurantes de comida rápida.

El autocontrol es contagioso y por eso dependiendo de quién nos rodeemos puede influir positiva o negativamente en nuestros hábitos

Los medios de comunicación también pueden contagiarnos con sus informes desalentadores, por ejemplo, sobre la caída de hábitos saludables en nuestra sociedad. Este tipo de informes crea un efecto absolutamente contrario a lo que se desea conseguir. Si eres una persona que no le gusta leer y ves en televisión que la mayoría de la gente no lee, entonces te sentirás parte de esa comunidad y lo verás algo normal, con lo que no te animará en absoluto a iniciarte en el hábito de la lectura ni harás esfuerzo para ello.

Nuestro autocontrol funciona como un músculo, que se puede entrenar y desarrollar

Cada vez que decides comer algo saludable, o eliges ponerte las zapatillas y salir a correr en lugar de sentarte en el sofá, estarás entrenando tu autocontrol. Y si lo haces de manera constante y consistente se convertirá en hábito que tras haberlo afianzado apenas supondrá esfuerzo realizarlo y te será más fácil elegir las acciones en concordancia con tus metas.

Entrena tu autocontrol. Transforma tus hábitos. Transforma tu vida.

Contacta conmigo: Raquel@elpoderdequerer.com

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