8 pasos para transformar tus emociones

Cuando oímos hablar de hábitos saludables, lo primero que nos viene a la cabeza es apartar de nuestras vidas conductas que perjudican nuestra salud (como fumar, beber demasiado alcohol o levantarnos más tarde de la hora propuesta) e incorporar otras que sí benefician a nuestro bienestar como realizar actividad física, alimentarnos de manera adecuada  u organizar nuestro día a día para optimizar nuestro tiempo.

 “Las emociones forman parte de nuestra vida, dirigen muchas de nuestras conductas y condicionan nuestros actos”

Debemos tener claro que, junto con otros factores, las emociones van a ser determinantes a la hora de plantearnos transformar nuestra vida, como cambiar hábitos no saludables.

En ocasiones comemos snacks porque estamos tristes y no para alimentarnos, tomamos una copa de vino (o varias) porque estamos irascibles y creemos que beber nos relaja, e incluso, como es el caso de muchos adolescentes, llegan a empezar a fumar para no sentir rechazo en un grupo determinado. No nos paramos a indagar de dónde viene la tristeza, qué ha producido esa irascibilidad o por qué nos sentimos rechazadas si no fumamos. Silenciamos la emoción con una conducta que nos reconforta a corto plazo.

“Las emociones sirven para darnos una información muy valiosa que muchas veces no nos paramos a escuchar”

Estas conductas que al principio parecen inofensivas porque las hacemos de vez en cuando, pueden acabar siendo un problema, y convertirse en esos hábitos de los que después queremos deshacernos, que nos atrapan y condicionan nuestro bienestar y por las que llegamos a cambiar nuestro estilo de vida.

“Convivimos con nuestras emociones y están presentes en cualquier proceso de cambio”

Si adquirimos el hábito de escuchar y conocer nuestras emociones, podemos conseguir tomar riendas de nuestra vida y dirigirla hacia donde nos propongamos.

Para ello, podemos empezar por trabajarlas a través del proceso emocional básico. Leslie Greenberg, doctor en psicología de la York University de Toronto, en su libro “Emociones: una guía interna” destaca ocho principios, basados en su experiencia.

Se compone de ocho pasos incluidos en dos fases.

PRIMERA FASE: Cinco pasos para ser consciente de tus emociones y aceptarlas.

1.-Ser consciente de tus emociones.

2.-Dejar que se produzca la experiencia emocional, no evitarla aunque duela.

3.-Describir tus sentimientos con palabras. No es sencillo, pero sí es fundamental.

4.-Ser consciente de si tus sentimientos son primarios, de si realmente lo ocurrido ha generado esa emoción, o es otra la que está encubriendo (secundaria) la original.

A veces, alguien a quien queremos mucho sobrepasa nuestros límites y en lugar de enfadarnos, que sería la emoción primaria, sentimos tristeza -emoción secundaria-. Ésta la provocan nuestros propios pensamientos surgidos tras la acción de esa persona, como por ejemplo “me siento triste porque lo que ha hecho me demuestra que no me tiene en estima”. De ese pensamiento ha surgido la emoción secundaria, tristeza en este caso.

Si no lo es, seguir indagando para descubrir cuáles son esos sentimientos primarios.

En el ejemplo anterior, la necesidad de sentirse apreciada y en estima ha surgido de la emoción secundaria. Para descubrir la emoción primaria hay que tener en cuenta qué valor ha vulnerado concretamente con su acción nuestra persona querida, y buscar cubrir esa necesidad. Por ejemplo, un valor fundamental para mí es la puntualidad. Si esta persona ha llegado tarde a nuestra cita, le haré llegar mi enfado porque no ha tenido en cuenta el valor de mi tiempo, y no porque piense que no me tiene en estima.

5.-Tras sentir esa emoción primaria, evaluar si la respuesta es o no saludable, es decir, te sirve para moverte a la acción o te está bloqueando y limitando.

Si es saludable, úsala como guía. Si no es saludable, es necesario cambiarla.

Un ejemplo de respuesta no saludable al enfado podría ser dejar de hablar a esa persona y evitarla, sintiéndonos mal por ello tanto la persona querida como yo, y dejando un conflicto sin resolver que nos impide avanzar en nuestra relación. Sin embargo, la respuesta del ejemplo del paso anterior sería adaptativa y saludable, puesto que le hago llegar a la otra persona mi necesidad de que tenga en cuenta el valor de mi tiempo,  y esto me permite seguir hacia delante.

SEGUNDA FASE: Tres pasos para salir de ese estado, transformar tu emoción no saludable y seguir hacia delante.

6.-Cuando somos conscientes de que nuestra emoción primaria no es saludable,  identificar la voz negativa y sus pensamientos destructivos será el primer paso para cambiarla. ¿Qué pensamientos y creencias limitantes acompañan a esa emoción?

7.-Buscar alternativas saludables a tus necesidades que te ayuden a avanzar. ¿Cuál es la necesidad a cubrir? ¿Qué necesito para ello? ¿Qué está en mi mano?

8.-Transformar tus emociones no saludables cuestionando los pensamientos destructivos, y confrontarlos con tus alternativas de emociones y necesidades saludables.

Contar con apoyo de otras personas y de relaciones donde te sientas comprendida y apoyada, te permitirá experimentar consuelo emocional y te ayudará a aclarar tus sentimientos. Con ello desarrollas la habilidad para encontrar dentro de ti  aquello que te hará sentir empatía hacia ti misma, fundamental para tener una buena relación con las emociones y esencial para tu bienestar físico y mental.

¿Quieres adquirir el hábito de escuchar y conocer las emociones?

Te puedo ayudar. Contacta conmigo.

Raquel@elpoderdequerer.com

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