Haz del cerebro un aliado para transformar tus hábitos

 

¿Cuántas veces al día nos planteamos que queremos empezar a hacer deporte y sin embargo al volver del trabajo nos seguimos sentando en el sofá en lugar de enfundarnos las deportivas y ponernos en acción?

Hacer del cerebro tu aliado para empezar a transformar tus hábitos es clave. Infórmale de que este nuevo hábito es bueno para él.

¿Qué quiero decir con esto? Que le hables a tu cerebro y le des a conocer que ese nuevo hábito le va a generar placer, le programes para dirigirle a tu meta.

Si dejamos que el cerebro actúe de forma automática, va a utilizar rutinas que él reconoce como placenteras. El cerebro funciona de dos maneras, por alejamiento del dolor y por acercamiento al placer.

Si le damos información de que lo que vamos a hacer le va a producir lo que él reconoce como algo doloroso (p. ej. la frustración), se va a alejar a toda costa y no va a poner de su parte. Si mis palabras y pensamientos son de desaliento sobre lo cansada que estaré después del gimnasio  acompañado de la actitud perezosa para ponerme ropa deportiva, empezaremos a desanimarnos y no iremos a hacer deporte (una vez más). Esto me hará sentir esa frustración que el cerebro reconoce como dolor (¡recuerda que el cerebro busca a toda costa alejarse de él!), no invertirá energía en esto y nos desmotivará, alejándonos de nuestro objetivo.

Por tanto, si queremos empezar a hacer deporte y dejar de sentarnos en el sofá después de trabajar y mantener la constancia, indícale al cerebro que la nueva rutina nos va a aportar un bienestar, que él va a reconocer como placer tras realizar la rutina, y conducirle así a que invierta la energía en aquello que le indicamos.

Si lo que quiero es sentir la motivación para hacer deporte, le daré la información necesaria para que reconozca que lo que voy a hacer se acerca al placer. Es decir, si al volver de trabajar le comunico a mi cerebro lo bien que me va a hacer sentir la rutina deportiva, del subidón de endorfinas que va a experimentar al acabar, del bienestar que eso le va a generar durante horas  y de lo satisfecha que estaré tras dar el primer paso hacia mi objetivo de ser constante en el deporte, el cerebro lo reconocerá como placentero y colaborará en invertir su energía para conseguirlo.

Se trata al fin y al cabo de un cambio de enfoque, dándole al cerebro lo que necesita escuchar para ponerlo a nuestro favor,  programarle hacia nuestra meta y nos ayude a tener constancia.

Ser conscientes de cómo lo que pensamos puede influir en nuestra forma de actuar, es un primer paso para transformar nuestros hábitos.

Te invito a que prestes atención a tus pensamientos y creencias al respecto y dejes tus comentarios en www.elpoderdequerer.comRaquel@elpoderdequerer.com.

 ¡Estaré encantada de leerte!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *